Cuánto ganás
Sabés lo que te dejó cada pedido mientras todavía está en la mesa. No en marzo del año que viene.
Tu empresa textil en un solo lugar.
Sin formulario. Escribís por WhatsApp y arreglamos un horario.
Corriendo todos los días en Argen Sports desde agosto de 2026, con pedidos de verdad y plata de verdad.
Cargar el pedido en tu sistema nunca fue tan rápido, fácil y simple. Llenás el formulario y automáticamente toda tu empresa está al tanto. El día rinde más cuando los papeles salen solos y no hay que ir a buscar la versión buena a cuatro lugares distintos.
Paso a paso
El cliente, los productos, la moldería, las telas y la lista de nombres con sus talles —que se pega de un WhatsApp, no se tipea.
La ficha técnica para el que cose y la planilla de personalización para el cliente. En PDF, listas para imprimir, sin que nadie las escriba.
Cada pedido tiene su etapa y su responsable. Si se trabó, la app avisa antes de que pregunte el cliente.
Estos dos salieron de un pedido real. No se escribió ninguno a mano:
Son la salida de la app, no un dibujo: bajate la ficha completa en PDF y miralas de cerca.
Si armás las tizadas en Illustrator. Del mismo pedido podés bajar el archivo con los talles y las cantidades para nuestro generador de tizadas. Es un desarrollo aparte, nuestro, y se conversa después: no viene con la app.
Un formulario corto: el cliente, la prenda, las telas y la lista de nombres con sus talles —que se pega de un WhatsApp, no se tipea—. Cuando terminás de cargarlo, la ficha del taller y la planilla del cliente ya están hechas. El talle que escribiste es el mismo que va a leer el que corta.
Sin un sistema, ese pedido no vive en un lugar: vive en tres, escrito a mano tres veces.
Lo escribió quien vendió.
Lo copió otra persona, el martes.
Acá se cortó un talle de menos.
El problema no es el tiempo que lleva. Es que el error no aparece cuando se comete: aparece en la mesa de corte, con la tela ya extendida. Ahí es tela perdida, una entrega que se corre y un cliente al que hay que llamar. Y el pedido es apenas el caso más caro: lo mismo pasa con lo que se cobró, con lo que falta comprar y con quién está haciendo qué. Cada cosa en un lugar distinto, y ninguno con todo.
No competimos contra otro software: competimos contra las planillas, el excel, el cuaderno y el grupo de WhatsApp. Estos son los ocho momentos del día que cambian de un lado al otro.
¿Y contra otro software del rubro? La mayoría termina cuando cerrás la venta. Nosotros empezamos ahí.
Te muestro tu propio pedido cargado, en diez minutos. Sin formulario y sin vendedor. Elegís vos el horario.
Pedir una demoCuánto te dejó cada pedido, qué hay en el depósito, quién tiene qué y a quién le debés. No hace facturación y no está en los planes: hace lo que va del presupuesto a la entrega, y eso lo hace completo.
Sabés lo que te dejó cada pedido mientras todavía está en la mesa. No en marzo del año que viene.
A cada costurera y a cada taller, con lo pagado y lo que falta. Se termina la planilla aparte.
Abre la app y ve lo suyo, con su fecha. Dejás de repartir trabajo por WhatsApp.
Cuando un pedido llega a tu etapa te avisa. No hace falta que alguien se acuerde de avisarte.
Tu moldería, tus telas y tu texto de costura quedan cargados. Después el pedido es elegir de una lista.
Si un día te vas, te los llevás vos: un botón te baja todo en planillas que abre Excel. Sin pedirlo y sin avisar.
Lo último
Cargás lo que entró y lo que salió —lo que se fabricó, lo que sobró de un pedido, lo que se usó en otro— y el saldo es la suma de esos movimientos, no un número que alguien retocó. Escribís siempre en positivo: el signo lo pone el motivo. A cada artículo le ponés un mínimo y la app te avisa cuando hay que reponer. Sirve para prendas y para insumos, y cada movimiento queda con su fecha, su motivo y su pedido.
Cargás tus costos una vez —los del mes y los de cada prenda, con los nombres que uses vos— y armás la receta de cada artículo: cuánta tela lleva, cuánto la estampa, cuánto la confección. La app te dice qué te cuesta, a cuánto deberías venderla para el margen que querés, y con qué margen la estás vendiendo de verdad según lo que facturaste. Después movés un número y mirás qué pasa. Nada de eso se guarda: tu lista de precios queda como estaba.
Lo que se le suma a la app te llega sin pagar nada más. No es una promesa: es una sola aplicación para todas las cuentas. Cuando algo sale, sale para todo el mundo el mismo día. No hay módulos que se compren aparte, ni versiones que se queden atrás, ni una actualización que haya que instalar.
Pedir una demoDecir para quién no es ahorra reuniones que no iban a cerrar.
Tus pedidos, tus clientes, tus precios y a quién le comprás son tuyos y de nadie más. Ni de otra empresa que use Fabricantex, ni de alguien que entre a probar suerte. Y no te lo pedimos de palabra: la regla no vive en la pantalla, vive en la base, así que da igual por dónde intenten entrar.
Las 28 tablas de la base tienen la regla puesta, sin una sola excepción. Cada consulta se filtra por tu empresa abajo de todo, antes de que ninguna pantalla vea nada.
Una cuenta nueva solo cae adentro de tu empresa si alguien de tu empresa invitó ese mail. Sin invitación no hay puerta, y el permiso que tiene se lo ponés vos.
Vos elegís quién es administrador. La plata, los pagos y el equipo los ve solo quien vos digas; el resto entra y ve su trabajo.
Todo lo que va de tu compu al servidor viaja cifrado, igual que en el homebanking. En el camino no hay nada que leer.
El 7 de agosto de 2026 auditamos la base con 21 intentos de leer datos ajenos: como visitante sin cuenta, como empleado sin permiso y como administrador de otra empresa. Los 21 rebotaron.
Lo único que se ve desde afuera es el seguimiento del pedido, y solo si vos lo encendés. Muestra en qué etapa va y con qué fecha, y nada más: ni quién es el cliente, ni qué lleva, ni cuánto salió, ni a dónde se manda. Viene apagado, y se apaga de nuevo cuando quieras.
Sabemos cuál es la parte que frena a todo el mundo: cargar tu moldería, tus telas y tus estampados. Esa la hacemos nosotros, con vos al lado, en una tarde. No hay instalación, ni consultor, ni una capacitación de tres días.
Me contás qué hacés y te muestro la app con un pedido tuyo cargado. Si no te sirve, te lo digo yo.
Tu moldería, tus telas, tus estampados y tu texto de costura. Quedan cargados una vez y no se tocan más.
Lo cargás vos, con nosotros al lado, y bajás la ficha. De ahí en adelante ya sabés.
Fabricantex se construyó adentro de un taller de indumentaria deportiva, resolviendo los problemas de esa semana. No es una demo: es el sistema con el que Argen produce hoy.
Somos nuevos y lo decimos. Lo que no es nuevo es el problema, y esto ya lo resuelve todos los días en un taller de verdad.
Sin formulario y sin vendedor. Me escribís, arreglamos un horario y traés un pedido de los tuyos. Si no te sirve, te lo digo yo.
Escribime por WhatsAppEl precio se conversa. Todavía no hay planes publicados.